Una de las ventajas de tener un restaurante

No hay persona que no conozca lo que significa tener un día pesado y lo reconfortante que puede ser una buena comida al final del día. Hay días que empiezan temprano y duran eternidades, días estresantes y agotadores, llenos de agobios y momentos difíciles. ¡Ya quisiera yo ser una extraña a ellos! Hace poco tuvimos un día como esos, y en Cartagena, en donde la sensación térmica sobrepasa lo terrenal y roza con lo infernal, la situación se tornó extenuante. Eramos tres personas gateando en los escalones de la entrada al llegar a la casa, rogando por un plato caliente de comida, necesitando una buena ducha refrescante, y deseando una cama fresca aclimatada con el infaltable aire acondicionado.

¿Pero qué persona cocina en una situación así? Y no señores, no estoy hablando de hacerse un sanduche de queso o una lata de atún con galletas, y obviamente pedir a domicilio esta fuera de la cuestión. Estoy hablando de comida de verdad, cacera, reconfortante y realmente satisfactoria.

No es por regodearme frente a todos de las ventajas de tener un restaurante, PERO a quien engaño, por supuesto que sí estoy chicaneando. En sólo quince minutos nos comimos un arroz de mariscos que nos devolvió el alma al cuerpo.

Hecho en sólo 15 minutos.

El secreto es muy simple: tener el sabor previamente cocinado. Hacer un arroz de mariscos realmente bueno requiere su tiempo. No digo que sea eterno, pero definitivamente no es algo de 15 minutos mucho menos cuando el cocinero (o cocinera) está agotado. Haciendo un resumen a la ligera, para preparar este plato los pasos serían los siguiente: limpiar los mariscos frescos y cortarlos si lo prefiere; cortar las verduras (pueden ser cebolla, cebolla larga, pimentones, ajo, tomates, un poco de chile, etc) y sofreirlas junto al chorizo riojano; tener reservado un caldo de mariscos o un fumet de pescado; cocinar el arroz en el sofrito y el caldo; añadir los mariscos; y finalmente, esperar a que se cocine.

En mi versión ultra rápida sólo hay que mezclar los ingredientes y esperar a que se cocinen por completo (recomiendo tener una cerveza helada en la mano). Ya tenía en mi nevera lo siguiente y estaba listo para mezclarse:

  • Caldo de Mariscos. ✓
  • Sofrito de verduras.✓
  • Mariscos limpios y listos para cocinar.✓
  • Arroz.✓
  • Chorizo Riojano.✓
  • Sal y pimienta.✓
  • Aceite de oliva. ✓

Sólo se necesita un poquito de planeación previa y tener en la nevera cosas que generan todo el sabor al cocinar: guisos, sofritos, fondos, fumets, reducciones, aceites saborizados y cosas por el estilo. Eso, o en mi caso, tener un restaurante como El Santísimo que te provea de todo lo necesario.

Todos repetimos, incluyendo a mi mamá lo cual es muy raro en ella. Pudimos sacar el estrés que cargábamos de todo el día, finalmente nos desconectamos con la ayuda de un tenedor en la mano, y una explosión de sabor en la boca. Puedo asegurar que luego de la tan merecida comilona, la ducha reparadora, y el aire acondicionado en 18º, esa noche dormí como un bebe.

Mejor maridaje en esta situación: una Club Colombia rubia HELADA.

2 comentarios en “Una de las ventajas de tener un restaurante

  1. De acuerdo. Y en mi caso, no son solo las ventajas de tener un restaurante, sino vivir con los dos mejores chefs de mi vida.
    Atentamente, la mamá

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